Los últimos resultados de PISA deberían obligarnos a reflexionar seriamente sobre nuestro sistema educativo. España ha perdido puntuación en los últimos años mientras nuestro alumnado trabaja con un currículo amplio, exigente y, en muchos aspectos, muy complejo.
Y conviene decirlo claramente: nuestro alumnado trabaja. Estudia, hace deberes, prepara exámenes y encadena temas. Y muchas veces vive con la sensación de no llegar a todo. Quizá deberíamos preguntarnos si un sistema que obliga a avanzar continuamente y acumular contenidos está dejando suficiente tiempo para comprenderlos, relacionarlos y utilizarlos.
En Matemáticas, a los 15 años, estudian álgebra, ecuaciones, sistemas, funciones, geometría, trigonometría, estadística o probabilidad. Sin embargo, muchas preguntas de PISA que resultan difíciles no requieren matemáticas especialmente avanzadas. Exigen, sobre todo, comprender, interpretar y razonar.
Imagen generada con inteligencia artificial.
Por ejemplo, veamos el planteamiento de un ejercicio en el aula y en una prueba tipo PISA.
En clase: «Calcula el 35 % de 12.000».
En una prueba tipo PISA: «Un municipio tiene un 35 % de jóvenes y otro un 28 %. ¿Podemos afirmar que el primero tiene más jóvenes? Justifica tu respuesta».
En el primer caso hay que saber
calcular un porcentaje.
En el segundo hay que comprender qué significa un porcentaje
y darse cuenta de que falta información.
Nuestros jóvenes pueden haber resuelto decenas de ejercicios de porcentajes y, sin embargo, tener dificultades ante el segundo problema. No porque no sepan calcular un porcentaje, sino porque se les está pidiendo algo diferente: comprender qué significa y razonar con esa información.
La diferencia es importante.
No siempre falta conocimiento. A veces falta tiempo -dentro del aula- para usar el conocimiento con profundidad.
Imagen generada con inteligencia artificial.
En las áreas de Lengua ocurre algo parecido. El alumnado trabaja morfología, sintaxis, ortografía, léxico, literatura, autores y géneros. Pero después tiene que enfrentarse a textos en los que se le pide distinguir hechos de opiniones, comparar fuentes, detectar contradicciones, interpretar la intención de quien escribe o justificar qué argumento está mejor fundamentado.
Y ahí surge una pregunta incómoda:
¿Estamos enseñando demasiado contenido y dejando demasiado poco tiempo para pensar con él?
Porque saber calcular un porcentaje no garantiza
comprender qué significa.
Saber analizar una oración no garantiza comprender críticamente un texto.
Quizá nuestro alumnado no necesita que les pidamos todavía más.
Quizá necesita más tiempo para comprender, leer, discutir, equivocarse, volver a intentarlo, argumentar, interpretar y conectar lo aprendido con situaciones reales.
Reducir o priorizar contenidos no significa bajar el nivel.
Puede significar todo lo contrario: menos presión por terminar el programa, menos sensación de ir siempre por detrás y más tiempo para aprender de verdad.
Y eso también debería formar parte del debate sobre la educación pública.
Comparativa curriculum de Japón (ocupa uno de los primeros puestos en el ranking PISA en Matemáticas) y Galicia de 4º de la ESO.
Japón: menos objetos matemáticos simultáneos → más tiempo sobre cada uno.
Galicia/España: muchos más objetos y, además, se pide modelizar, razonar, investigar, utilizar tecnología, argumentar, programar y aplicar esos contenidos a problemas reales.
(Datos obtenidos a través de la IA)
- Fuentes y enlaces:
PISA – Ítems liberados, Ministerio de Educación.
Decreto 156/2022 — currículo de ESO en Galicia.
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