martes, 13 de octubre de 2026

¿Y el cambio climático? ¿No debería ser también una prioridad en estas elecciones?

 

Aunque estas elecciones son, sin duda, las elecciones de la vivienda, no deberían serlo menos del cambio climático.

La realidad supera ya a la ficción. De un extremo a otro del planeta asistimos a fenómenos meteorológicos extremos, inundaciones devastadoras, sequías prolongadas, incendios cada vez más difíciles de controlar y temperaturas que baten récords.

Catástrofes que empiezan a formar parte de nuestra cotidianidad.

Y no, no son normales.

O, mejor dicho, no deberíamos aceptar como normal lo que está ocurriendo. Porque, aunque los fenómenos extremos siempre han existido, el cambio climático está aumentando la frecuencia y la intensidad de muchos de ellos.

No podemos acostumbrarnos a las imágenes de pueblos inundados, bosques arrasados o personas que pierden sus hogares y sus medios de vida.

El cambio climático no es una amenaza del futuro. Es una realidad del presente.

Y debería ocupar un lugar central en cualquier debate electoral. Porque no estamos hablando únicamente de proteger el medio ambiente, sino de proteger nuestras vidas, nuestra salud, nuestras viviendas y el futuro de las próximas generaciones.

Por eso, deberíamos exigir también a los candidatos y candidatas que nos expliquen cuáles son sus propuestas para mitigar el cambio climático y aumentar nuestra resiliencia frente a sus consecuencias.

Pero no basta con grandes declaraciones de intenciones. Necesitamos medidas concretas, compromisos verificables y presupuestos que permitan llevarlas a cabo.

¿Qué van a hacer para reducir las emisiones? ¿Cómo van a preparar nuestros pueblos y ciudades frente a las inundaciones, las olas de calor, las sequías y los incendios?

¿Qué recursos económicos, técnicos y humanos van a poner a disposición de los ayuntamientos para que puedan proteger a sus vecinos y vecinas?

¿Van a apoyar, con las partidas presupuestarias necesarias, la creación y el fortalecimiento de equipos profesionales de prevención, protección y respuesta ante emergencias climáticas?

¿Van a garantizar que todos nuestros municipios, también los más pequeños, cuenten con personal cualificado, medios materiales y servicios de emergencia adecuadamente coordinados para anticiparse a los riesgos y responder con eficacia cuando sea necesario?

Porque no podemos seguir trasladando responsabilidades a los ayuntamientos sin proporcionarles los recursos necesarios para asumirlas.

La protección de nuestros vecinos y vecinas no puede depender exclusivamente de la buena voluntad, del voluntariado o de la capacidad económica de cada municipio. Necesitamos servicios públicos profesionales, bien coordinados y adecuadamente financiados.

La lucha contra el cambio climático no puede quedarse en los discursos electorales. Tiene que traducirse en políticas públicas, planificación, financiación y cooperación entre administraciones.

Y adaptarnos al cambio climático no significa resignarnos a sus consecuencias, sino prepararnos para reducir sus riesgos mientras seguimos combatiendo sus causas.

Y, por cierto:

¿Os habéis preguntado hasta qué punto el cambio climático es realmente una prioridad para quienes nos gobiernan o aspiran a gobernarnos?

Y, sobre todo, ¿hasta qué punto lo es para nosotros y nosotras?

Porque si queremos que ocupe un lugar central en las decisiones políticas, tenemos que dejar claro que también ocupa un lugar central entre nuestras preocupaciones.

Tenemos que enviar un mensaje claro: para nosotras, la lucha contra el cambio climático y la protección de nuestras comunidades sí son una prioridad.

¿O no lo son?

 


 

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