
Imaxe creada do IA
Para Milei, la libertad es, sobre todo, libertad individual y económica. Rechaza la justicia social, cuestiona el Estado del bienestar y se opone a las políticas que buscan corregir las desigualdades mediante la redistribución de la riqueza.
Pero ¿de qué libertad nos habla? ¿De la libertad de quienes tienen dinero y poder para elegir, mientras los demás tienen que conformarse con lo que pueden pagar?
¿Qué libertad tiene quien trabaja y no puede acceder a una vivienda? ¿Quien necesita atención sanitaria y no puede pagarla? ¿Quien tiene que aceptar condiciones laborales injustas porque no tiene otra alternativa?
Cuando el dinero determina tus oportunidades, la libertad deja de ser un derecho para convertirse en un privilegio.
No nos engañemos: la libertad de unos pocos para acumular cada vez más riqueza y poder no garantiza la libertad de la mayoría.
No queremos vivir en una sociedad del “tanto tienes, tanto vales”.
Queremos una sociedad en la que todas las personas tengan el mismo valor, independientemente del dinero que tengan en el bolsillo.
Porque la verdadera libertad no consiste solamente en que nadie te impida elegir.
Consiste también en disponer de las condiciones materiales y las oportunidades necesarias para hacerlo.
Es tendencioso el uso que Milei y la derecha española hacen de la palabra libertad
¡La libertad no puede ser un lujo reservado a quienes pueden pagarla!
¡Defender el Estado del bienestar también es defender nuestra libertad!
No basta con proclamar que todos somos libres. Hay que preguntarse si todos y todas tenemos las condiciones necesarias para serlo.
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